Los Ignorantes

Ya no me creo esa frase que dice: “que poco hemos aprendido en el último tiempo”; sino que pienso fehacientemente que somos simplemente ignorantes. Somos un pueblo de ignorantes reactivos manipulables sin sostén ni base que fluimos de acuerdo a la marea que nos lleve, nunca un bastión firme contra las olas.

Somos la combinación justa, el resultado exacto, la consecuencia esperada de un plan sistemático de incultura aplicado más que nada sobre la clase media para abajo.

 

 

Y lo pasado en las últimas semanas nos da muestra de ello, cuando corremos a pegar y tirar piedras en vez de sentarnos a leer una ley para poder discutir desde lo conocido o entendido. Cuando queremos defender la democracia no dejando, a fuerza de palos, que nuestros representantes puedan discutir y no discurra la sesión de manera más o menos ordenada, es la cúspide de la demostración de lo confundidos que estamos.

Porque estamos confundidos, y estamos confundidos porque nos volvimos ignorantes.

Y no es un problema de grieta, es algo más profundo… Algo que finalmente nos separa, que no hacen pensar que “esos” no son argentinos, como si no fueran pares nuestros. Son extranjeros disfrazados, monopolios económicos, oligarcas nobiliarios, mineros ladrones, comunistas del dinero y capitalistas del estado… Seres de otro lado que tienen un batallón de datos inconexos que nos obliga a repensar nuestros basamentos de la razón.

 

 

Vivimos en un momento histórico en el cual presenciamos el nacimiento y alzamiento de una nueva clase social, la clase corrupta. Una nueva clase que incluye a personas de anteriores estratos sociales dispares bajo la bandera de “hacer guita a toda costa”. La mezcla de ellos junto lo ignorante que somos da como resultados que se nos quemen las zapatillas con las bombas molotov.

Y no comprendemos que el estado somos todos… no sabemos que el estado somos todos y cada uno de las personas que viven sobre este suelo. Es el resultado de nuestra ignorancia…

 

 

Perdimos, me sale del alma sólo decir que perdimos. Perdimos una década de jóvenes con los militares, perdimos una década de jóvenes con la pizza y champan, perdimos una década de jóvenes que han nacido en este seno de ignorancia construida.

¿Y de quien es la culpa? Tuya, mía, nuestra.

Y somos tan ignorantes que ni siquiera vemos que somos todos responsables.

 

 

Es un merengue de aquellos, donde la gente “culta” no sabe hablar, el “informador” opina, la imparcialidad se ha perdido junto a la cordura de todos, y la justicia, bueno, la justicia la tienen unos pocos que por casualidad son los que más dinero acarrean.

Somo reos de un sistema enfermo, conductores de unas arterias tapadas. Pero como buen fumador, la Argentina seguirá adelante, tosiéndonos como flemas.

 

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