Pa$$W0rD$ – O Cómo No Elegir una Buena Contraseña

Somos muy malos eligiendo contraseñas, y por supuesto recordándolas. Tenemos un problema que no es sólo argentino, sino que tenemos un problema de índole global y que tiene que ver en que somos extremadamente obvios al elegir nuestras contraseñas, y que todos cometemos los mismos errores. Esto hace las delicias de aquellos que constantemente están a la búsqueda de conseguir datos privados (que no, no son hackers, estos son delincuentes).

Por un lado hemos sido muy mal educados con respecto a mantener seguras nuestras cuentas, pero en el costado nos mete una zancadilla cual Scorpion nuestra inclinación a hacer lo más sencillo y por ende, lo que menos raciocinio nos lleve.

Así es como nacen contraseñas tales como “123456“, “qwerty” o “password“; y aunque parezca ridículo, estás siguen siendo las contraseñas más usadas.

Para que tengamos en cuenta, estos son los patrones que tendemos a repetir:

*Utilizar la misma contraseña en todos los sitios. Es difícil para los humanos memorizar contraseñas únicas para las más de 150 cuentas que tiene una persona promedio siendo inevitable que la gente los reutilice o modifique ligeramente, lo cual es una práctica peligrosa. Una vez que alguien tenga nuestra contraseña de Facebook, seguro podrá averiguar la de gmail, outlook y etcs.

*Utilizar adyacentes. O sea, las clásicas “123456” o “qwerty”, cualquier combinación de teclas cercanas que impliquen un recorrido sobre el teclado; por eso también es muy usada “1q2w3e4r5t6y”.

*Utilizar expresiones de amor u odio. En el top 10 de claves más usadas aparecen algunas frases como “teamo”, “carajomierda” o inclusive los nombres de dos enamorados (esto es más común en adultos que en adolescentes, claves como “JuanyMaria”).

*Utilizar marcas o referencias a la cultura pop, Entrando casos como “tinelli”, “googlegoogle”, “facebook” o “hombrearaña”, que son bastantes comunes.

*Fútbol (u otro deporte). En argentina se destaca “eldiego” o “diego10”, somos básicos.

Estos passwords son muy repetidos, por eso, los primeros intentos de vulnerar la privacidad, es buscarlos mediante software que se encarga de hacer lo que se conoce como ataques de diccionarios, esto es, utilizar todas estas combinaciones anteriores para así “adivinar” nuestra contraseña. Y son de los más efectivos.

¿Qué podemos hacer?

Mientras más cantidades de cuentas online, más difícil recordar todo, pero hay varias cosas que podemos hacer:

  • Utilizar una contraseña única para cada cuenta.
  • Generar contraseñas que excedan el mínimo de 8 caracteres.
  • Cree contraseñas con una combinación de letras mayúsculas y minúsculas, números y símbolos especiales (lo mejor acá son frases, por ejemplo, a mí me gustan los Ramones y Stephen King, y hay una frase en uno de sus libros que les hace referencia diciendo “¡Qué diablos, allá vamos!”; si además cambio las o por 0 y las s por 5, me queda “¡Qué diabl05, allá vam05!”; una contraseña muy segura).
  • Evitar el uso de contraseñas que contengan frases comunes, jerga, lugares o nombres.
  • Nunca utilizar una conexión Wi-Fi no segura.

Hay algo que me falta y que no nombre, los administradores de contraseñas. No, no los utilicemos, tener todas las contraseñas en un mismo lugar, es altamente peligroso, no lo recomiendo. Es más, creo que la mejor forma de gestionar las contraseñas sigue siendo, y seguirá siendo, tenerlas anotadas en un cuadernito o libreta que tengamos, volver al formato físico, al papel…

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