Clooney Rojo: “El regreso de los Tomates Asesinos”

El Ataque de los Tomates Asesinos” es un clásico de la serie B. Una parodia en clave de humor absurdo de las películas de terror sobre invasiones masivas de animales. Tal cual vimos en este post.

Como habíamos dicho la saga tiene cuatro partes, aparte de la antes citada: “El regreso de los Tomates Asesinos”, “Los Tomates Asesinos atacan de nuevo” y “Los tomates asesinos se comen Francia”. Estas dos últimas, por cierto, bastante infames. No es que las dos primeras sean lo que se suele llamar “un clásico del cine”, pero desde luego son dos películas que dan lo que prometen (el que quiera una superproducción comercial o una sesuda obra intelectual creo que por el título ya se da cuenta de que no es lo que se va a encontrar).



Yo, personalmente, me quedo con “El regreso de los tomates Asesinos”. Ya desde la intro, con el gag de “Bienvenidos a la película de un dólar” al estilo de tv-movie de canal yankee, queda claro que la película no tiene más pretensión que ser una parodia, no sólo del cine de terror sino hasta de la propia primera parte de la saga. Incluso repiten el gag de “Dios mío, pero si es Adolf Hitler”, adpatándolo a la época con un “Dios mío, pero si es Muamar El-Gadafi”, para introducir a Sam Smith, el maestro del disfraz.


¡Hay equipo!

Además de recuperar a los personajes carismáticos de la primera entrega, esta película nos presenta a TP (tomate peludo, la versión tomate-mutante de Lassie), un entrañable personaje que desearás llevarte a casa (sobre todo al ver el final). Esta vez el plan maléfico del doctor malvado Gangreen consiste en convertir a los tomates en musculados soldados con los que dominar el mundo, y alrededor de eso tenemos una historia de amor entre el sobrino del héroe de la primera parte con una hermosa chica-tomate.

La película, sin ser una obra maestra, tiene unos cuantos gags absurdos con los que partirte un rato. El personaje de adolescente salido que interpreta un poco reconocible George Clooney (que aquí todavía no tenía el aspecto de “madurito interesante” que tanto gusta sus fans femeninas sino más bien de “fan de AC/DC con un Chevrolet El Camino”) da bastante juego, y gags como el de “Chicas de grandes pechos que van a la playa y se quitan sus tops”, el del sindicato de actores, el de la publicidad, la pelea en el bar (la pelea del bar más absurda del cine junto con la de Hot Shots) o el de la jukebox-transformador de tomates (con personajes conocidos de la época) van bien metidos y te harán partirte de risa. Por cierto, por si no la has visto y decides hacerlo, haz caso a la vieja (sabrás de qué hablo cuando llegue) porque hay sorpresa en los créditos.

En líneas globales la narración de la película es fluída, y aunque por momentos se puede hacer un poco pesada, los gags están bien repartidos para arrancarte una sonrisa cuando puede parecer que la cosa se alarga. La fotografía y los escenarios pretendidamente lindos(ya he dicho que la película lo parodia todo, hasta a si misma) y la música tópicamente ochentera a base de sintetizador le dan a todo un halo entrañable que te sacará una cálida sonrisa.

En la historia de la comedia hay películas como “Un, dos, tres” de Billy Wylder, “La vida de Bryan” de los Monty Phyton, “Sopa de Ganso” de los Marx, “Bananas” de Woody Allen, “El Gran Lebowsky” de los Cohen o “Teléfono Rojo: Volamos hacia Moscú” de Stanley Kubrick, con sus nombres grabados en letras doradas como grandes clásicos del género. Desde luego “El regreso de los tomates asesinos” no está entre ellas, pero es una opción cojonuda para ver con los colegas o con tu pareja en una noche lluviosa, acompañada de una Pepsi y un Crunch (si no lo has entendido… lo entenderás).



Y si la vas a ver con tu novia ten cuidado, podría enamorarse de TP para siempre.

La conseguí en linea pero en inglés y copiado del VHS, con las propagandas del comienzo inclusive.


 


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