Redondeando la Samana: “Slipknot”

Viernes de lluvia pronosticada, viernes de metal fuerte, viernes de Slipknot.

Cuando me levanté esta mañana me daba vueltas por la mente que podía llegar a poner para ir redondeando la semana y tener música de fondo que nos acompañe por el transcurso del día. Y mientras tomaba un mate, medio lavado, entre sorbo y sorbo, medio dormido, como un bofetaso amaneció la idea. ¿Por qué no cabecear por el día? ¿Por qué no pegar unos alaridos guturales? ¿Por qué no revolear la enagua? ¿Por qué no terminar con algo de Slipknot?

Slipknot ha sido una de esas bandas sonoras de parte de mi vida, me lleva inmediatamente a la casa del Tarta en Necochea y a mi primer año viviendo solo en Tandil. Me ha acompañado manejando el taxi, estudiando, rindiendo, caminando, tomando, soñando, enamorandome del momento. Luego pasó también a ser catárquico de nervios y de saltos desesperados.

Esta banda de metalmetal nacida como milenial, tiene sus integrantes bastantes más grandes, rozando a la generación X. Algo con lo cual me siento identificado. Pero pegaron fuertemente por su estética en general, sus máscaras y la pseudo identidad que adoptó cada uno de los miembros ayudó a que sobresaliera sobre el aluvión Nü Metal de la época. Ni carisma ni fuerza les ha faltado nunca.

A mi me recuerdan al invierno, auriculares, caminar por el frío y disfrutar de la brisa. Sin más que decir, con ustedes, Slipknot.

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