Viernes y como todo viernes es un despelote. Ya desde temprano, una sucesión de hechos, ninguno de índole bochornos hasta ahora, pero si quemadores de cerebro. El hecho de no solamente tener que resolver la vida de ciertos profesionales, sino también de actuar un poco de psicólogo casero, que nada tiene de profesional, a estas horas de la mañana es mucho para un viernes.
Realmente no entiendo a la gente que le gusta este día, entiendo que es el último día de la semana, la antesala del fin de semana; pero es caótico. El hecho de que por lo general todo lo que puede ocurrir, ocurrirá justo hoy para hincharte las bolas durante todo el finde sería una gran incorporación a las Leyes de Murphy. Algo enunciado tipo:
“Todo lo que puede salir mal, saldrá mal un viernes… Y te joderá durante todo el fin de semana.”
Yo mismo
Es bien sabido, como se darán cuenta, que los viernes no son mi día, por lo menos hasta las 15:30 hs. Ahí empieza a remontar (si es que se puede remontar un barrilete de cemento). Esto me pasa por preguntar: “¿cómo estás?”.
Para levantar este día desapacible, un poco de música orquestal, y en este caso de la mano de la música del Estudio Ghibli. Sin más que decirles los dejo con ellos.
