El Boom de las Hamburguesas.

La vida citadina que llevamos muchas veces está marcada por dictámenes del mercado, peleas de marcas o rubros, proliferación de alguno hasta la saturación, y luego disolución en el olvido.

Así pasó con los parripollos, las canchas de paddle, los videoclubes y un sin fin más. Estos brotes desmedidos tienen que ver directamente con nosotros, con nuestra forma de ser, con lo impulsivos y fanáticos que somos los argentinos ante algo que más o menos nos guste.

Y hoy está pasando con las cervecerías … y con las casas de hamburguesas.

Americana de Foofies; ¡mirá como chorrea ese queso!

No es que me queje, para mí, tener la posibilidad de selección de muchas cocinas distintas es fantástica; pero veo con recelo el hecho de que es muy posible que este boom, tan rápido como está creciendo, desaparezca, dejándonos otra vez a la merced de las casas de comidas rápidas de factoría, sin mucha gracia, que al final del tiempo nos cansa.

Este momento es de oro, la variedad y oferta de las hamburgueserías es gigante, y para todos los gustos, desde la clásica 100% beef, hasta las más atrevidas con chorizo colorado y brócoli en la mezcla, pasando por las de pollo y cerdo; saltando inclusive a una gran variedad de opciones veganas o naturistas (no estoy diciendo que me gusten estas últimas, para mí no deberían llamarse hamburguesas, sino algo tipo “disco vegetal aburrido”). Otro tanto pasa con los acompañamientos y los panes, un océano de combinaciones posibles.

Barbarius, de Jhon’s; exceso de carne, exceso de queso, exceso de huevo, un exceso de delicia.

A mi gusto personal, la hamburguesa debe ser 100% carne vacuna, sin bichos raros, mezcla de roastbeef, cuadrada y bola de lomo; hecha en parrila, aunque se permite plancha. Bajo contenido en grasa, en lo posible lo más magra que se pueda, cocida pero a la vez jugosa en el exterior.

Además de este pan-carne básico, le pueden agregar prácticamente cualquier cosa que será bienvenido, la mezcla de sabores al final deberá ser pareja al paladar, nada mejor que una con doble queso cheddar, huevo frito, morrón asado y algún pickle ácido que corte todo ese dulzor.

De la misma manera que aparecen locales de venta de hamburguesas cada pocas cuadras, ya se están viendo las primeras que se dedican única y exclusivamente a pedidos por teléfono, Whatsapp, Facebook, Instagram y otros; donde no existe un local real, sino personas amantes de este platillo volador de sabor.

Pan Brioche casero para esta reina.

Hasta yo me animo en magias de mezclas y panes caseros.

Esperaría que no desparezcan, que no se vayan al olvido, que podremos seguir disfrutando estas versiones gourmet, de autor o simplemente caseras.

¡A COMEEERRRLLLAAAAAAAAAAAAA!

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