La gente que me conoce sabe que el 18 de febrero es una fecha de mucha importancia en mi vida, fecha de conmemoración del nacimiento de mi segundo hijo. Un hijo que vino a enseñarnos lo que son los TEA (Trastornos del Espectro Autista). Y como si fuera un guiño del universo, es justamente el Día Internacional del Síndrome de Asperger.
Más allá de esta casualidad, coincidencia, fortuna, destino, azar; o cómo uno quiera decirle; más allá de esta razón personal, vale la pena hablar un poco de esto y hacerlo visible. Porque de ignorantes está lleno el mundo, no seamos uno de ellos.

Con el objetivo de hacer visible al colectivo y sus necesidades, y concienciar a la opinión pública, desde 2007, el 18 de febrero se celebra el Día Internacional del Síndrome de Asperger. Esta fecha coincide con el aniversario del nacimiento de Hans Asperger (18/febrero/1906 a 21/octubre/1980), psiquiatra austriaco que describió por primera vez el síndrome. Los trabajos de Asperger se publicaron en la década de los 40, apenas hace 70 años, pero los mismos despertaron un interés signficativo a partir de las publicaciones de Lorna Wing, en la década de los 80, hace apenas 30 años.
El Síndrome de Asperger (SA) forma parte de los Trastornos del Espectro del Autismo (TEA). Es un trastorno del neurodesarrollo por el cual el cerebro de la persona con SA funciona de manera diferente a la habitual, especialmente en la comunicación e interacción social y en la adaptación flexible a las demandas del día a día. Comparte las características nucleares del autismo: la persona con SA tiene dificultades en la comunicación social y en la flexibilidad de pensamiento y comportamiento; sin embargo, tiene un lenguaje fluido y una capacidad intelectual media e incluso superior a la media de la población.
Muchos de los TEAs van directamente relacionados con la interacción social del individuo, y por eso mucha gente piensan que están rotos o que están malos… Es muy común escuchar o leer en los grupos de Whatsapp a los padres de los compañeros de un alumno con algún TEA denigrarlo, burlarse, amrcarlo, mansillarlo y estigmatizarlo… Sin embargo esta crueldad sólo demuestran lo malas personas que son muchos de nuestros pares (con la hipocresía como bandera).
Por eso, La Compu Del Vecino, dedica un par de párrafos, no a las personas que sufren este síndrome, no a su familia, sino a todos aquellos Hijos de Puta que tratan de ponerles palos en la rueda.
¡Salud!

